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DESPUES DE LA VICTORIA: ANDRES CIRO
"Quiero hacer una canción de Tevez"

Andrés Ciro, de Los Piojos, está en la Copa como analista de la Rock & Pop. Visitó a los jugadores en la concentración y ahí tiró la idea...
La estoy pasando muy bien, paseando un poco... Estuve en la primera conferencia de prensa de mi vida, la verdad es que este laburo es bravo, hay que tener una paciencia...

'Fui como hincha y me encontré con varios fans: Burdisso, Sorin, Aimar, Masche...', contó.

Ustedes se la pasan esperando". El que suelta una frase con una sonrisa contenida detrás de unos lentes oscuros, en tono bajito, casi conspirador, es Andrés Ciro. La postura ultrasecreta, sin embargo, tiene sus puntos flacos. Como que la remera argentina que lleva luce, delator, un cartelón de Los Piojos. El cantante, una celebridad que no puede caminar por ninguna calle de Buenos Aires sin ser acosado, está disfrutando de cierto anonimato en Alemania. El plan lo sedujo de movida: llegó para participar de las ediciones especiales del programa La pelota no dobla, que va por la Rock & Pop, para ser un opinador/columnista que aporte su mirada con sensibilidad de artista. Ciro se resiste a dar notas, pero luego, ante la insistencia de Olé y una gestión casi diplomática de Diego della Sala (gesto que se valora y agradece), el líder de Los Piojos acepta.
—¿Estás jugando a ser periodista?
—No, yo sólo soy un invitado. No puedo jugarla de periodista, estoy disfrutando de conocer Alemania, con la expectativa de todos de ver a Argentina llegar lejos.
—¿Qué te sorprendió del ejercicio del oficio?
—Como decía antes, hay que tener mucha paciencia, y a la vez no dormirse, ¿no? El laburo de periodista es un poco como el del pescador, hay que estar atento al pique.
—Ahora nos entendés un poco más...
—Sí, sí (risas).
Privilegios que le dan sus canciones y sus discos, apenas el plantel se enteró de su presencia, a Andrés se le abrieron las puertas del búnker argentino, y así hubo un encuentro de admiraciones recíprocas, una nueva cumbre entre el fútbol y el rock & roll, tan ligados en la cultura argentina de los últimos años.
—¿Qué tal el encuentro con los jugadores?
—Bárbaro, pude entrar a la concentración y charlar con algunos muchachos. La onda estuvo buenísima. Me considero amigo de algunos, y me fui muy contento por haberlos visto. Tengo esperanzas en que al equipo le vaya bien.
—La canción Maradó ya es un himno. No te digo a ese nivel, pero ¿algún jugador argentino te moviliza como para hacerle una canción?
—Carlitos Tevez, sin dudas. Quiero hacer una canción de él. Me gusta mucho cómo es, me cae muy bien, tiene mucho ángel, mucho carisma, el otro día le decía que le iba a hacer un tema, a ver si le gustan un poco Los Piojos...
—Mucho Piola Vago... —Sí, sí. Pero no te preocupes, que ya lo vamos a invitar a cantar algún día. Carlitos es tremendo, tiene una fuerza, una habilidad, y una sangre increíble. Es un tipo que, si hace falta, se lleva todo por delante.
—Y si llegó a ser ídolo en Brasil, debe ser por algo más que buen jugador.
—Totalmente, hay que tener algo fuerte adentro. No alcanza con ser un gran jugador, hay que tener carisma para que un argentino sea ídolo máximo de la hinchada número uno de Brasil. Cuando hablamos el otro día, se lo dije y lo felicité. Fijate que a Pelé, con lo grande que fue, en Brasil no lo quieren ni la mitad de lo que lo quieren a Carlitos.
—¿Es cierto que en el hotel de Argentina fue como una reunión del fans club de Los Piojos?
—No sé si para tanto, pero se juntaron varios seguidores de la banda. Hablé con Nico Burdisso, con Tevez, con Sorin, Aimar, también con Mascherano, que por edad y por lo que me dijo, pareció ser un gran fan nuestro. Yo fui con ojos de hincha. Y fue muy fuerte verlos, para mí son todos tipos muy importantes...
—Bueno, ¿y qué tal te llevás con el anonimato?
—Bárbaro, ni hablar, puedo ir a comer, es fantástico ser desconocido por acá.
—Pero mirá que en cuanto salga la nota, se te acaba la tranquilidad.
—(carcajadas) No creo, no creo, las ciudades son muy grandes. Y tampoco se ven muchos hinchas.
—Analizá lo que viene...
—Coincido con lo que me dijo Juampi: hay que ir partido a partido. Me gusta con la mentalidad que se está encarando el Mundial, el sentido de equipo que se transmite desde adentro, y creemos que es real. Después veremos hasta dónde llega la Selección, pero la expectativa es muy buena.
—¡Epa! Ya está, parecés Macaya.
—Claro, cómo no... (risas) Pero me veo más como vocero de un reclamo gremial para aumento de sueldo, ja. Ya te dije, en todos estos días pude ver cómo trabajaban, escuchame...
Un farolito, de ilusión...

Habíamos llegado temprano y tuvimos frente a nuestros ojos todo el proceso de cómo el estadio se iba llenando desde que faltaban casi 5 horas para el partido. “Si salís y volvés a entrar te va a parece cada vez más impresionante”, dijo Ciro que no se cansó de ver todas las banderas y trapos que colgaban el sábado pasado del estadio de Hamburgo.
La manera mundialista de ir a la cancha es diferente al modo argentino. Un estadio de Mundial propone belleza, novedad e inmensidad. Semejante escenario desactiva al hincha argentino que suele vivir el fútbol como una guerra reglamentada y heredada en la mesa familiar. Quizás sea más frío y distante, pero el fútbol de la FIFA precisa de cierta normas de convivencia que hay que saber aceptar.
Los jugadores de la selección nacional también lo sienten así. Lo comentamos con Juampi Sorín y avaló la idea: un Mundial ni siquiera se parece a la Champions League, que el jugó con el Villarreal.
Un Mundial es otra cosa parecida al fútbol. Trataremos en los próximos partidos de desentrañar bien como es este asunto.